Budapest

Este viaje, en octubre de 2008, fue nuestro segundo viaje largo juntos.

Nos embarcamos en un tren que partió de la vecina estación de Hendaya, en Francia, con primera y momentánea parada París, con primer destino Praga, en la República Cheka, y final en Budapest, capital de Hungría.

Viaje en tren -trenes- de 24 horas de ida, y otras tantas de vuelta. Una locura en toda regla, sobre todo pensando que nunca antes habíamos hecho algo siquiera parecido.

A toro pasado, con conocimiento de causa, podemos afirmar sin género de duda, dos cosas:

  1. fue un viaje delicioso, maravilloso, absolutamente recomendable
  2. viajar en tren, en un viaje largo, tiene alguna similitud con el viaje en autocaravana -viajar no es lo mismo que desplazarse-

En esta parte del viaje, en relación a Budapest y de forma diferente a la planificación realizada en cuanto a Praga, no preparamos guión alguno, fuimos casi a la aventura, a lo que saliera.

Budapest y Praga tienen alguna similitud: atravesadas y catalizadas por un río importante -Danubio en Budapest, Moldava en Praga-, históricas y monumentales, amantes de la música, y… poco más.

Más allá, apenas tienen parecido, ni social ni culturalmente.

Y, ambas, tienen un gran atractivo y un no sé qué que te atrapa y te hace desear volver.

Budapest tiene mucho que ver, mucho que regalar, sobre todo la zona próxima al Danubio, a ambos lados.

Budapest resultó de la confluencia de tres ciudades: Buda, Obuda y Pest. Su lugar común era -es- el musical Río Danubio y su nexo de unión el representativo Puente de las Cadenas.

Buda es la ciudad Real, la monumental y residencia de los reyes: el Bastión de los Pescadores, la Iglesia de Matías y el Palacio Real.

Obuda es la ciudad central de las islas sobre el Danubio: la Isla Margarita, sobre todo, donde se recluyó la desdichada princesa y donde disfrutar de placenteros  y bucólicos paseos, acompañados de rítmicos conciertos de música clásica con la gran fuente al compás.

Pest es la ciudad del otro lado, la del pueblo, cosmopolita, la cuasi europea, la mundana: tranvías, autobuses y metro, como la M1 y su antigua y famosa estación de Hõsök Tere que te deposita en el principal parque de la ciudad y verdadero pulmón de la misma, el Parque Várolisget, en cuya proximidad tenemos además la Plaza de los Héroes -monumental plaza que reúne a los reyes magiares de las tribus fundadoras, como el Rey Arpat-, el Castillo Vajdahunyad -con historias de vampiros y un importante restaurante  con vistas al bonito lago-, y el Balneario Széchenyi -con tres piscinas termales al aire libre-; el otro balneario famoso, situado del lado de Buda es el Balneario Géllert; a destacar asímismo el Parlamento, la Basílica de San Esteban, y la encantadora Ópera de Budapest, con la deliciosa Cafetería Callas a su inseparable lado.

Nota fotos: situando el cursor del ratón sobre cada foto puede visualizarse información de la misma y haciendo click sobre ella puede ampliarse su tamaño

Danubio, lado Pest

Danubio desde Danubio, un crucero nocturno

el crucero -con audioguía- merece la pena y no es caro -Budapest no es cara, con carácter general-, si bien es conveniente evitar la copa de champán con que te obsequian.

y, luego, una pantagruélica cena , incluyendo el aguardiente de fruta y miel pálinka en el Restaurante Fatal, en un sótano a escasos metros del Danubio, en Pest

Buda

Una noche en la ópera

Nos desplazamos hacia la otra zona de Budapest, hacia el pulmón verde y centro social, pasando primero por el Parlamento

Y, para acabar, nada mejor que un buen rato de descanso y relax en el Balneario Géllert, a orillas del Danubio, lado de Buda

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