Bélgica

BELGIQUE
Septiembre 2015

(pueden dejarse comentarios al final de la página)

INTRODUCCIÓN

Decidimos dirigirnos hacia Bélgica en el último momento, como se hace en muchos casos cuando se tiene y se usa autocaravana. Habíamos pensado otros destinos, pero el tiempo, meteorológico, nos obligó, afortunadamente, a cambiarlo por otro largamente aparcado en el cajón de los próximos viajes deseados.

Lo cierto es que tanto el inicio como el final de este viaje han estado pasados por agua, pero, en su conjunto, podemos decir que el buen tiempo nos ha acompañado, tal y como se puede comprobar a la postre en las fotografías que lo ilustran.

De igual manera, el viaje ha sufrido cambios notables en su discurrir, siendo el más sonado la inclusión al final de Bruselas, ciudad que no pensábamos visitar pero que finalmente sí hicimos.
Bruselas es una gran ciudad, en todos los aspectos, sobre todo en su tamaño y en su nivel de tráfico, si bien dispone de una magnífica infraestructura en transporte público, con billete único utilizable indistintamente en bus, tranvía y metro, con transbordos permitidos a tiempo limitado, y a un precio muy razonable.

Algo importante a considerar es que en Bélgica las autovías/autopistas son gratuitas.
Increíble para personas, desafortunadamente, acostumbradas como nosotros a dejarse auténticos dinerales en peajes atravesando Francia, o Italia, amén de Portugal o España, o las viñetas suizas. Sobre todo teniendo en cuenta que las autocaravanas pagan casi el doble que los turismos, ojalá algún día consiga saber por qué.

Además, en Bélgica, el gasoil tiene un precio similar al de España, y más barato que en Francia.

Ahora bien, en restaurantes y bares, Bélgica es caro: comer muy normal no sale por menos de unos 30€ por persona, y llamativo es pagar 6€ en una terraza por un botellín de agua mineral, o 5€ por una cerveza de 25cl, eso sí riquísima.

Las cervezas, como el chocolate, belgas, tienen fama mundial muy bien ganada.
Gruut, Leffe, Kwak, Grimbergen, Hoegaarden, Triple Karmeliek, y un sinfín de marcas (alrededor de 250) de cerveza hacen la delicia de cualquiera, y en todas sus variantes: rubia, negra, blanca, y alguna otra menos habitual como la inferno de Gruut.
Los botellines de 33cl pueden adquirirse en tiendas o supermercados, y con precios razonables (2-3€ en promedio).

un ejemplo de las muchas y ricas cervezas belgas

La Gruut es la única que se elabora artesanalmente en Brujas, y tiene un sabor muy particular.
La Leffe tiene un regusto exquisito y acostumbra al paladar con gran placer. Estuvimos en la misma puerta de la Abadía de Leffe, primitiva fábrica de esta gran cerveza, que no pudimos visitar pero si fotografiar desde fuera. Es curiosa la forja de la puerta de la abadía, con una botella de cerveza rodeada por la frase “Source de l’Abbaye de Leffe”, y, el año, 1159.
La Hoegaarden Grand Cru, riquísima. Y podíamos seguir….

En chocolates no estamos muy puestos, pero podemos asegurar que son inmejorables, al menos para nuestro paladar. El chocolate negro es extraordinario y hay bombones muy muy ricos. Hay cientos de tiendas de chocolate belga en cualquier ciudad de las visitadas.

El precio de los chocolates y bombones también es extraordinario, de caro claro.
Pero el chocolate belga es demasiado bueno como para escatimar por su coste.

La comida, en general, no es muy variada ni tiene la riqueza y calidad de la nuestra, la del País Vasco sobre todo. Abundan los mejillones, sobre todo a la marinera, aunque se hacen con apio y una salsa y son diferentes a los que se comen por ejemplo en Francia. Y siempre con muchas patatas fritas.

mejillones a la marinera con, muchas, patatas fritas

Abundan también las sopas, de todo tipo.
Las croquetas de camarones son intensas, y están muy ricas, son muy diferentes a las croquetas que conocemos en España.
En cuanto a postres, y dejando claro que el rey es el chocolate, hacen unas tartas para morirse, con todas las frutas conocidas, y los gofres inundan las calles, sobre todo en ciudades ahítas de jóvenes, estudiantes de Erasmus o no.

Para acabar con esta introducción, no queremos dejar pasar la ocasión de comentar la agradable y positiva impresión que nos ha causado la gente: amabilidad y tolerancia, serían las palabras adecuadas para resumirlo.
Preguntes a quien preguntes, sea el conductor del bus o del tranvía, sea un empleado de una estación, sea un camarero, o alguien en la calle siempre hay una contestación amable.
Conduciendo se destila tolerancia, en los ceda el paso, cruces y rotondas, no hay el menor problema para dejar pasar al otro, echar marcha atrás o cualquier otra maniobra que facilite el tráfico. Salvo error, sólo una vez hemos oído un claxón. O en las autopistas, donde se cambian de carril a la primera en cuanto te ven que quieres o necesitas salir.

Ha de tenerse en cuenta que Bélgica, y sobretodo las grandes ciudades visitadas, como Bruselas, Brujas, o Gante, son ciudades muy cosmopolitas, que llevan muchísimos años recibiendo inmigrantes de todo el mundo, también españoles, que los hay y muchos, como un chico de Madrid, de unos 35 años, que lleva en Bruselas 13 años, o la pareja con quienes coincidimos hace alrededor de un mes en Bermeo (en nuestra reciente visita a San Juan de Gaztelugatxe, absolutamente recomendable), él palentino y ella asturiana que llevan años viviendo y trabajando en Bruselas, y con hijos nacidos aquí.

No cabe la menor duda: Bélgica es acogedora, cómoda y amable, y se hace querer.

No sabemos si volveremos, ojalá que lo hagamos en un futuro.
Lo cierto es que nos llevamos una muy buena impresión y un grato recuerdo.

Tras esta breve introducción, cabe decir que nuestro viaje previsto incluía, y por este orden: Brujas (Brugge), Damme, Gante (Gent), Namur, Dinant y Durbuy.
Durbuy se cayó de la lista casi desde el principio, por tiempo y por alejarse de la ruta razonable.
Namur también por complicaciones de ruta (carreteras un tanto difíciles cuando llevas una autocaravana de 7,5m seguida de un remolque de 3m), aunque el recorrido a lo largo del Río Mosa entre Dinant y Namur es sencillamente precioso, merece la pena encarecidamente y hacerlo despacio, disfrutando de unos maravillosos paisajes.
Así que, para compensar, decidimos incluir Bruselas (Brussel).

Por tanto, el viaje incluyó, y por este orden: Brujas, Damme, Gante, Dinant y Bruselas.

Brugge

Brujas (Brugge en flamenco, Bruges en francés) embruja, tal cual, de día y, sobretodo, de noche.
Es una ciudad para disfrutarla despacio, recorrerla a pie, sin prisa, deteniéndose en cualquier lugar de los muchos que te piden su atención.

Una bonita y adicional manera es hacer un pequeño viaje en barca, que dura una media hora y cuesta 8€ por persona

recorrer los canales llenos de patos y cisnes permite hacerse una idea de esta coqueta ciudad y disfrutar de unas maravillosas vistas, amén de realizar innumerables fotografías de preciosos rincones, superconocidos y reconocibles por haberse fotografiado millones de veces. Si llueve, como nos ocurrió, el viajecito se desluce un poco, pero apenas te mojas porque las barcas llevan paraguas para los viajeros.

No se puede decir que se ha visitado Brujas si no se ha dado un paseo en barca por sus canales. Hay varios embarcaderos a lo largo del canal, y te dejan en el mismo sitio donde has embarcado.
En todo caso, el viajecito en barco es delicioso y merece la pena.

Un recorrido también interesante es hacerlo en carruaje tirado por caballos, aunque cuesta 44€

agradable, y diferente, tour

Ambos recorridos son adicionales y necesarios (uno u otro), pero no suficientes.

Brujas ha de recorrerse, también y sobretodo, a pie, metiéndose por sus calles, sus rincones y recovecos, para descubrir por sorpresa y con admiración, primero la Catedral de San Salvador,

luego el Campanario o Belfort, precioso y repicante con su cantarín carillón de 47 campanas (pueden subirse sus 83m, 366 escalones, y tener la ciudad a tus pies, literalmente),

atravesándolo por abajo para acceder a la Grote Markt, o Plaza Mayor, magnífica, y la Iglesia de Nuestra Señora,

para llegar por una corta calle a la Plaza Burg, donde admirar el Ayuntamiento y la Basílica de la Santa Sangre,

atravesando esta bella plaza por un arco (el del asno ciego), a la izquierda del Ayuntamiento, llegaremos al lugar más encantador y fotografíado de Brujas en uno de los recodos del canal:

Hora también de tomarse un descanso y refrigerio, donde no falten ni los mejillones ni las buenísimas cervezas belgas, en una de las muchas terrazas existentes en cualquiera de las plazas descubiertas en el camino.
Si le añades un delicioso chocolate caliente, ya te puedes morir tranquilo.

Dicen, y dicen bien, que Brujas enamora a primera vista, que nunca deja de sorprender.
Tiene un lugar romántico especial: el lago Minnewater, o Lago del Amor; dice la leyenda que conocerás el amor eterno si cruzas el puente del Minnewater con tu amante, leyenda que tiene su origen en la historia de amor trágica entre Mina y su amante Stromberg.

Y, como ya se apuntó, embruja de día pero sobretodo de noche.
Recorrerla por la noche, disfrutarla por la noche, robarla unas fotografías para conservar un pedacito de su encanto, es algo absolutamente imprescindible por embriagador:

En cuanto a logística, acampamos en el Klein Strand (pronunciado, al parecer, estron, como fuerte en inglés), buen y recomendable camping de la cadena ACSI, 18€/noche (+25€ fianza que te devuelven), parcela grande (estuvimos en la nº 75), muy bien definida, llana, y con todos los servicios en la propia parcela, a excepción del wc químico que está a escasos metros.

Sus coordenadas son: N 51º11’04”, E 003º06’18”.

Este camping está en Jabbeke, a unos 10km de Brujas, y dispone de parada de bus, líneas 52 y 53, a Brujas junto a la iglesia, cerca del camping, con precio por trayecto y persona de 2€ y con periodicidad cada media hora aprox.
Tiene un lago con playa de arena, donde puedes bañarte y donde realizan actividades naúticas como esquí acuático, toboganes que van directamente al agua e instalaciones deportivas.

Disponen de un folleto explicativo muy amplio del camping en castellano, así como otro, también en castellano, de Brujas que sirve muy bien como referencia.

No utilizamos el bus citado porque llevamos motocicleta para hacer estos trayectos.
Aparcar con la moto no es problema, menos aún en un país donde la bicicleta es la reina del transporte.
El problema lo tuvimos para salir de la ciudad, de su centro histórico. Aparcamos tan adentro que luego salir no fue fácil, hubimos de preguntar un par de veces para alcanzar la salida. A cambio, recorrimos su centro histórico en moto.

Pasamos dos días aquí, y ambos hemos venido a disfrutar de esta encantadora ciudad.
Hemos coincidido con dos ilustres españoles universales: Picasso y Dalí, ambos con museos permanentes (salvo error).

Comimos en una terraza en la Mariastraat, pasada la Catedral de San Salvador y poco antes del canal y uno de los embarcaderos. Con botellín de agua de 50cl a 6€ y copa de vino blanco a 5,5€. Sopa de verduras y sopa de pescado (muy rica e intensa), más mejillones a la marinera. Total 62€.

Cenamos en una terraza en la Plaza Burg, nº17, Tom Pouce, donde había cenando una familia de catalanes. Uno de los camareros hablaba castellano. Pedimos sopa de cebolla y ajo, croquetas de camarón (ricas, intensas), y dos estofados de carne a la flamenca (muy bueno, hechos con cerveza). Con 4 cervezas belgas, total 82€.

Brujas lo merece, pero no se puede/debe llevar este ritmo de gasto diario en comidas.

Al día siguiente volvimos a Brujas pero por la tarde, ya comidos.
Disfrutamos de la noche brujense, paseando por sus calles y plazas, por sus bellos rincones, y descansamos en nuestro (y de todos) rincón preferido en el precioso recodo del canal.

También tuvimos ocasión, y ganas, de adquirir unos grabados que representan el lugar más bonito y requerido de esta preciosa ciudad

Damme

Pronunciado más o menos “dama”, este pueblecito dista unos 5km de Brujas.
Su principal encanto reside, en nuestra opinión, en el bucólico recorrido paralelo al canal, muy concurrido y que suele hacerse en bicicleta, y en la casi única calle del pueblo, que reúne al inicio la plaza, en el medio dos restaurantes (uno de ellos el Tante Maríe, que figura en Trip Advisor) y al final la casi derruida Iglesia de Nuestra Señora.

En el mismo camino puede verse un típico molino, y existen varios más que no llegamos a ver.
Hicimos el recorrido en moto, y tuvimos ocasión de mojarnos, por fuera, con un añorado sirimiri vasco.

Gent

Gante (Gent en flamenco, Gand en francés). Quedarse con Gante o con Brujas es como elegir entre mamá y papá: siempre diremos que ambos, pero nos guardaremos nuestra preferencia internamente.
Lo inteligente, en cualquier caso, es quedarse con las dos.
Además, un viaje a Bélgica ha de incluir necesariamente ambas ciudades.

plano zona histórica de Gante (Gent)

Lo cierto es que Gante es una ciudad medieval maravillosa, definida como el secreto mejor guardado de Europa y la ciudad histórica más auténtica del mundo, siendo una ciudad llena de vida, única, fascinante y cautivadora (todo ello en palabras entresacadas de National Geographic y Lonely Planet).

Y si, en cualquier ciudad, es cierto que es necesario verla de día y de noche para captar y comprender su esencia en su conjunto, en Gante lo es de un modo muy especial: tras la puesta de sol, cobra un nuevo aspecto gracias al prestigioso y premiado alumbrado que la hace brillar en todo su esplendor.

El recorrido fundamental de esta ciudad ha de empezar por el Castillo de los Condes, de Flandes, o Castillo Gravensteen, desde cuya Torre del Homenaje se divisa toda la ciudad desde una perspectiva que permite hacerse una idea adecuada de su tamaño y monumentalidad, así como de su distribución; una buena manera de empezar

Frente a la entrada del castillo, hay una bonita plazuela con terrazas donde refrescarse y también una tienda donde puede adquirirse casi cualquier marca de cerveza

el único problema es cargar con ellas, salvo que tengas cerca la moto y las dejes en su arcón.

Continuaremos por el barrio medieval típico por excelencia: el Patershol. Lleno de bares y restaurantes típicos, representa como nadie la gastronomía local

En una de las calles tropezamos con uno que no responde a la denominación de local, pero sí a la globalización y multiculturalidad existente: La Malcontenta, posiblemente mexicano a juzgar por el nombre y por su carta.

Otra opción es continuar hacia el Beguinaje, justo en sentido contrario al Patershol, para conseguir un momento de relajo espiritual y físico, en una zona donde abundaron los conventos de monjas y madres solteras. Este es uno de los dos de la ciudad, el Oud, y todavía puede verse en uno de los edificios a señoras solas haciendo manualidades

Atravesando el Patershol, llegamos a la Plaza Vrijdagmarkt

llena de terrazas de restaurantes muy diversos pero todos con su particular y peculiar encanto. Es una plaza muy bonita, con edificios típicos de la arquitectura belga, religiosos como la Iglesia de Saint Jacques (Sint Jabcobskerk), y civiles. Tiene gran actividad social reuniendo grupos de jóvenes por doquier.

En apenas unos metros, atravesando un par de calles muy comerciales, llegamos al lugar más típico y concurrido: las riberas del Lys, Korenlei y Graslei, a ambos lados (derecha e izda, respectivamente en la siguente foto) del río

Justo antes de llegar, puede verse el Mercado o Lonja de la Carne, con su alta y elaborada techumbre de madera, donde degustar especialidades típicas, amén de ver colgados muchos jamones de sus vigas

Estas dos calles, sobretodo, y las adyacentes, son un auténtico hervidero incesante de gente, sea con bicicletas sea a pie, sea en grupos sea en pareja o individualmente, paseando o disfrutando de sus agradables terrazas, es un continuo hormiguero.

Ambas riberas, con sus preciosos y típicos edificios reflejados en el Lys, reciben los permanentes disparos de cientos de cámaras fotográficas y móviles cada día.

Buen momento para degustar una de las muchas y buenas cervezas belgas en una terraza viendo pasar gente y más gente como si se tratara de una película rodada en la estación central más concurrida imaginable: elegimos De Zwarte Zee, en Graslei 4; nos bebimos dos Leffe Blonde estupendas, acompañadas de abundante queso y pan (15€).

Seguimos ribera abajo hasta el Puente San Miguel, con la Iglesia homónima, desde donde podemos divisar perfectamente alineadas las tres torres que conforman el horizonte medieval de Gante, por este orden físico: la Iglesia de San Nicolás, el Campanario o Belfort, y la Catedral de San Bavón, actualmente forrada de andamios, que impiden verla, para una necesaria rehabilitación

Es importante destacar que, además de a pie, los dos principales medios de transporte en Gante son la bicicleta, cuya cultura incluye amplios parkings cubiertos y gratuitos

y el tranvía, siendo muchas las líneas existentes recorridas en un sinfín a todas las horas

Bajo el puente citado, en uno de sus ojos, suelen tocar músicos. Tuvimos la ocasión de disfrutar un concierto de violín y chelo muy agradable por la noche, grabando parte del mismo

Del mismo modo, justo debajo del Belfort, hay una estructura moderna abierta y con techumbre de madera perfectamente dispuesta para la sonorización más adecuada, y encadenado al suelo un piano de cola, donde cualquiera que sepa y se atreva puede tocar lo que guste. También aquí tuvimos la ocasión de disfrutar de un joven y buen pianista que nos obsequió con una pieza del italiano Ludovico Eunadi, grabando asimismo parte de la misma

La música en vivo y en directo, de jóvenes músicos aficionados, es un estupendo regalo en todos los sentidos.

Acabamos este rico recorrido justo enfrente del Belfort admirando el majestuoso y sorprendente Ayuntamiento de Gante

El recorrido descrito lo hicimos primero de noche

y luego de día, al día siguiente, permitiéndonos dos refrigerios: uno al comienzo de la tarde en una terraza frente a la Lonja de la Carne, Picardie, en Hooiaard nº 7, donde comimos lasagna y espaguettis a la carbonara, con sus correspondientes Leffe blondes, total 31€ (resulta curioso como una misma cerveza vale casi un euro más en dos terrazas que distan menos de 10m); y otro al anochecer en la misma terraza de la noche anterior, donde degustamos minicreps con chocolate y gofres con cerezas calientes, esta vez acompañadas de Hoegaarden blanca, la que menos nos ha gustado de todas, total 18€.

Y de vuelta al camping con la moto. La tarde anterior utilizamos el bus 38/39, cuyo precio es de 3€ por trayecto y persona, y que tiene principio y fin de línea a escasos metros de la entrada del camping.

Pernoctamos estas dos noches en el Camping Blaarmeersen, camping de ciudad que está francamente bien, parcelas amplias bien delimitadas y con perfecto y nivelado suelo, si bien sólo tienen la toma de luz cercana, en tanto las aguas y desagües quedan a unos metros. Estuvimos en la parcela 45. El precio es de 25€/día.

Creíamos que estaba en ACSI pero no, está siendo seguido con vistas a incluirlo en el futuro

Dista unos 3km del centro de la ciudad y forma parte de un complejo deportivo espectacular, incluyendo un gran lago. Hay bus cercano a la entrada para desplazarse a la ciudad.
Sus coordenadas son: N 51º02’46”, E 003º40’51”.
Su dirección es: Campinglaan, 16, 9000 Gent.

Dinant

Dinant es un pueblo que sorprende.
Es un pueblo pequeño, pero está bañado por un gran río, el Mosa, de hecho se la llama la Hija del Mosa; río grande de tamaño, de caudal, y con un recorrido precioso, que tiene su mayor exponente entre Dinant y Namur.

A lo largo de la ribera del río, puedes tomarte un refrigerio o comer, en una de las muchas terrazas con refrescantes vistas, estupendos mejillones y otras delicias culinarias.

terrazas junto al Mosa

También puedes alquilar barcas a motor con las que recorrer el río plácidamente

Tiene una gran ciudadela que lo domina desde una montaña rocosa, a la que se accede mediante una escalinata o por carretera circundante, pero, sobre todo, desde un funicular, que no esperas encontrarte aquí

Tiene una extraordinaria iglesia, a los pies de la ciudadela, la Colegiata de Nuestra Señora, coronada por una original torre, y con una nave principal comparable a muchas catedrales

Y tiene, finalmente, a Adolphe Sax, el inventor del saxofón, nacido aquí y a quien han dedicado una casa-museo para ensalzar a este instrumento y a su creador. Hay una escultura suya sentado en un banco a la puerta de su casa

Alguien tuvo la original idea de poblar el puente principal, Puente Charles de Gaulle (herido aquí en una terrible batalla contra los alemanes en la Iª Guerra Mundial, siendo todavía teniente), que salva el caudaloso y navegable río, de saxofones, cada uno de ellos dedicado a un país, principalmente europeos, entre ellos España, y decorado con motivos relativos al país en cuestión

Para los indecisos o descreídos acerca de la relevancia de este pequeño pueblo: en Bruselas, en Mini Europa, cada país europeo está representado por los edificios más emblemáticos del mismo en sus principales ciudades (en la mayoría de países está bien hecho, aunque en relación a España, es bastante discutible: el Monasterio de El Escorial, la Catedral de Santiago de Compostela, la Maestranza de Sevilla, el puerto de Barcelona y los molinos de La Mancha, por El Quijote).
Pues bien, de Bélgica, aparecen la Grand Place de Bruselas, las riberas del Lys de Gante, los canales de Brujas, y la Ciudadela y la Colegiata de Dinant.

Además, apenas a un kilómetro, se alcanza Leffe

Leffe

Poblado de muy pocas casas pero que cuenta con la atractiva, en sentido arquitectónico e histórico, Abadía de Leffe, donde se ubicó originalmente la fábrica de esta extraordinaria cerveza, que hemos podido degustar con gran placer estos días

Brussel

Bruselas (Brussel en flamenco, Bruxelles en francés), es, ni más ni menos, la Capital de la Unión Europea.
Ciudad multicultural y cosmopolita donde las haya, comparable en este aspecto con París o Londres, tiene dos zonas marcadamente turísticas: la antigua, donde destaca por encima de todo su Grand Place, sobre todo cuando se alfombra de coloridas flores

Grand Place en Mini Europe

con sus estrechas callejas ahítas de restaurantes cuyos empleados te asaltan a tu paso, y también llenas de chocolaterías y cervecerías, donde sucumbir a todas las tentaciones culinarias imaginables

y la europea, donde se ubican su emblema Atomium, Mini-Europa, el Planetario y hermosos y enormes parques

una muestra para ver las dimensiones

La ciudad tiene varios edificios institucionales europeos, como el políticamente relevante Parlamento.

No hay local en planta calle que no contenga un comercio del tipo que sea, chocolatería, cervecería o restaurante, principalmente, y también tiendas de encajes.
Llaman la atención las chocolaterías. Algunas de ellas parecen joyerías, por su aspecto y decoración, y, también, por su precio. Encuentras aquí todas las formas, tamaños y presentaciones, y todas riquísimas, de verdad. Hay bombones de diseño, con unos precios también de diseño.
Las cervecerías muestran tal cantidad de marcas y tipos que resulta imposible aclararse y difícil tomar la decisión de cuál comprar, salvo que tengas una idea preconcebida concreta. En este caso, aunque con excepciones, los precios son más razonables.

Moverse por Bruselas es relativamente fácil, si antes te has movido por una ciudad grande, como Madrid, París o similar. Dispone de un transporte público estupendo y eficiente, con un billete único válido en metro, tranvía o bus, y todos ellos se usan muchísimo, amén de las recurridas bicicletas

Llegamos a Bruselas desde Grimbergen:

A escasos metros de la puerta del camping, hay parada del bus 232 con destino a Bruselas, más en concreto a la Estación du Nord, que pasa cada una hora, la misma periodicidad con la que regresa, saliendo de la citada estación; el recorrido tarda unos 45′ y cuesta 3€ por trayecto y pasajero.

Desde la Estación del Norte puedes desplazarte al centro histórico andando, a unos 15′-20′, o en metro, con la línea 4, a un par de paradas.
Del mismo modo, puedes desplazarte a la zona europea, para ver el Atomium y demás, con el bus turístico, Línea 2, o, mejor, con el metro, primero línea 3 y haciendo trasvase a la línea 7 en la penúltima parada de la 3. Huelga decir que has de fijarte bien en el sentido de circulación para no acabar justo al otro lado de donde quieres ir.

red pública transporte

Grimbergen

Acogedora y coqueta localidad residencial a unos 10km, donde pernoctamos tres noches en el Camping Grimbergen, absolutamente recomendable (25€/noche), allí nos juntamos campistas de todos los países imaginables, en congruencia con la multiculturalidad de la ciudad objetivo de todos nosotros

instalados en camping Grimbergen

El pueblito es un encanto y tiene una brasserie muy especial

Y, como todo tiene su fin, nos despedimos de Bélgica

Hasta la próxima !!!!!!!

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