Londres

Londres 201802

09022018

Hacia las doce del mediodía, hora local, nos embarcamos en un vuelo de British Airways con destino Londres. A pesar de los malos augurios climatológicos, el tiempo en origen y en destino era razonablemente bueno, para esta época.

La intención era visitar esta gran -en todos los aspectos- ciudad desde este viernes 9 hasta el lunes 12, había muchísimas cosas que ver, que descubrir, así que el programa-guión de cada día era apretado.

Llegamos a Heathrow a la una del mediodía, hora local (de allí), nos recogió el coche que habíamos contratado para los trayectos aeropuerto-hotel y hotel-aeropuerto (por unos 150 €), y nos personamos en la recepción del Hotel President, a escasos metros de Russell Square y, también -intencionadamente-, a escasos metros de la parada de metro de Russell Square Station, de la línea Piccadilly, que sería nuestro punto de partida y llegada cada día.

Quedamos encantados con el hotel, con las habitaciones que nos dieron y con la amabilidad de sus empleados. Sólo un pero para este buen hotel: el desayuno incluido en el B&B es deficiente, y el especial -que tiene un suplemento unitario de 5 libras- es normal, sin más.

Ni que decir tiene que para moverse por Londres nada mejor que el metro: rápido, eficiente, gran rotación -la espera rara vez supera los 3′-, buenos enlaces y buena cobertura, aunque bastante caro. Una solución que mejora el coste y aligera los desplazamientos es utilizar la tarjeta Oyster Card: es una tarjeta prepago que puede obtenerse directamente de un cajero en cualquier estación de metro, con un depósito de 5 libras -que puede recuperarse cuando ya no la vas a usar más en el mismo cajero, si bien la opción refound no está en todos y no pudimos recuper los fondos de las 4 tarjetas; así que se las dimos a un chico malagueño que trabajaba en el hotel para que él pudiera beneficiarse de ello-, cargas en cada tarjeta lo que estimes necesitar -a razón de 2,40 libras/trayecto, en la zona 1 que es la turística- y go ahead!

Bien es cierto que, siendo varios -nosotros éramos 4-, más de una vez es menos gravoso utilizar uno de estos típicos y curiosos taxis negros ingleses. Los taxis londinenses son caros, cualquier carrera no baja de 14-15 libras, pero si vas 4 o 5 puede resultar mejor cogerlo que ir en metro; irás más cómodo, viendo la ciudad y apenas habrá diferencia en el coste total. De hecho, utilizamos taxi dos o tres veces.

(otra opción, que utilizamos una vez, es Uber: es más barato que el taxi negro, si bien estoy en contra de este sistema, en cuanto explotación de los trabajadores y lejos de la denominada economía colaborativa)

Para este primer día en Londres, y dado que sólo disponemos de la tarde, el recorrido será:

  1. Notting Hill

  2. Piccadilly Circus

  3. Chinatown de Londres

Saldremos del hotel hacia el metro de Russell Square, cogeremos la línea Piccadilly, color morado, hasta Holborn, donde transbordaremos a la línea Central, color rojo, hasta Notting Hill Gate.

1. Notting Hill

Esta distrito lujoso repleto de casas victorianas es famoso por la película del mismo nombre, acoge galerías, museos, teatros, y también cafeterías y discotecas. El Carnaval de Notting Hill es el festival callejero más grande de Europa (el brexit todavía no es efectivo en UK).

Este distrito incluye un renombrado y curioso mercado callejero, Portobello Road Market, que merece la pena visitar sin demasiada prisa.

2. Piccadilly Circus

De Notting Hill a Piccadilly hay casi 6km, así que cogeremos el metro en Notting Hill Gate, línea Central, color rojo, hasta Oxford Circus, donde transbordaremos a la línea Bakerloo, color marrón, hasta Piccadilly Circus.

Es una intersección de calles famosa por sus luces de neón, la fuente de Shaftesbury y la estatua de Eros, hay numerosas tiendas y boutiques siendo una de las principales zonas comerciales de Londres; también hay muchos bares, cafeterías y restaurantes. Es muy similar a la Plaza Callao junto a la Gran Vía madrileña. Además, es lugar habitual de protestas y manifestaciones.

3. Chinatown de Londres

A 300m, 4’: desde Piccadilly Circus, saldremos por Coventry Street, luego izda por Wardour Street y finalmente a derecha por Lisle Street. Chinatown queda a la izquierda.

Esta zona está plagada de restaurantes asiáticos, chinos sobre todo, así como panaderías y discotecas, es una zona de gran ambiente. Y más de un típico pub londinense, como uno en el que estuvimos muy animado y con gran variedad de cervezas, por ejemplo la Camden Hells, diferente a lo conocido.

Desde Chinatown, cogeremos el metro en Leicester Square, línea Piccadilly, color morado, hasta Russell Square.

10022018

Este segundo día supuso la demostración de que cuando te sales de un guión preestablecido, en una enorme ciudad como ésta, la consecuencia es -sí o sí- dejar de ver varias cosas que tenías intención de visitar.

La principal causa de cambiar el guión fue el salir tarde del hotel, con lo que la visita al cambio de guardia en Whitehall -que se da cada día a las 11 o’clock, sí o sí- obligó a reestructurar la secuencia:

El recorrido previsto para hoy era el siguiente:

  1. Secret Intelligence Service (MI6, espionaje inglés)

  2. Abadía y Palacio de Westminster

  3. Big Ben

  4. Scotland Yard

  5. Whitehall: Horse Guards Parade (parada y cambio de la guardia)

  6. Great Scotland Yard

  7. Trafalgar Square

  8. Soho

  9. Oxford Street

  10. Museo Sherlock Holmes

Que se transformó en:

  1. Whitehall: Horse Guards Parade (parada y cambio de la guardia)
  2. Abadía de Westminster
  3. Big Ben (sólo por fuera)
  4. Palacio de Westminster (sólo por fuera)
  5. Soho
  6. Museo de Sherlock Holmes
  7. Harrods (inicialmente previsto para el lunes)

1. Whitehall

Cogemos el metro en Russell Square Station y con la línea Piccadilly iremos hasta Green Park Station, donde cambiaremos a la línea Jubilee para llegar a Westminster Station.

A la salida del metro, puede verse a un lado el Palacio de Westminster, con el Big Ben al lado -está forrado de andamios que apenas permiten verlo, hay reformas hasta 2021-, y al otro lado (justo frente al palacio) la Abadía de Westminster, adonde volveremos después.

Nos desplazamos unos metros -en sentido contrario a la Abadía- por la avenida hasta la entrada de Whitehall para presenciar el cambio de guardia, a las 11h en punto, la entrada es libre

2. Abadía de Westminster

Abadía gótica del siglo X donde se llevan a cabo las coronaciones reales -desde 1066-, donde se celebró recientemente (2011) la boda del Príncipe Guillermo, donde están enterrados Isaac Newton (físico inglés que definió la gravedad), Charles Darwin (Teoría Evolución Especies), William Blake (poeta y pintor inglés ultradefensor de la imaginación) o Lewis Caroll (autor de Alicia en el País de las Maravillas), donde hay un rincón de los poetas para rememorar -entre otros- a Rudyard  Kipling (autor de El Libro de la Selva), Willian Shakespeare y Oscar Wilde, donde está la tumba de Isabel I -la reina madre- y de María Estuardo reina de los escoceses -que aquella mandó ejecutar y que, posteriormente, su hijo Jacobo I rey de Inglaterra trajo a la abadía y la situó en una capilla más alta que la de la reina madre, en desagravio-, y la de Enrique VII -y casi todos los enriques anteriores-, que puede visitarse de 9h30 a 13h30 -sábados- y cuesta (audioguía incluida) 25 libras/pax, unos 29€, pero yo 18lib (>60a), unos 21€, total 93 lib, unos 107€.

No dejan hacer fotos en el interior.

3. Big Ben 

Desandando el camino anterior, en dirección al Parlamento, que sólo veremos por fuera, llegamos a la torre de reloj más famosa del mundo y tercer campanario más grande del mundo, tiene más de 150 años; para llegar arriba, andando, hay que subir 334 escalones (no hay ascensor), pero las visitas están suspendidas hasta el 2021 por reformas.

4. Palacio de Westminster

Del s. XI, fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1987, alberga las dos cámaras de que consta el Parlamento: Lores y Comunes.

Sólo lo vemos por fuera:

Y, junto al río Támesis, el famoso London Eye

5. Soho

El día está muy desapacible -lluvia, viento, humedad y frío-, típico londinense, y llamamos a un taxi por internet para desplazarnos desde el Puente de Westminster hasta el Soho, el barrio más famoso de Londres, con boutiques de alta gama, tiendas de diseño, galerías y restaurantes famosos, donde -tras dar varias vueltas- comemos en un italiano peculiar donde has de hacer cola y te hacen lo que pides delante de ti, cuyo nombre es VaPiano; por cierto, el risotto funghi que me comí abrasaba de pimienta, el precio es razonable.

6. Museo Sherlock Holmes

Después de comer, anduvimos un poco hasta Oxford Circus Station, donde cogimos la línea Bakerloo hasta la parada de Baker Street Station.

A escasos metros de la salida está el Museo de Madame Tussauds, el Museo de Cera más famoso del mundo. Antes de salir de viaje, en la preparación del mismo, ya descartamos la visita, por no tener mucho interés para nosotros y por su coste -35 libras/pax-.

A unos 300 metros del metro, según sales a la derecha, la primera calle es Baker Street.

En el número 221b, está nuestro objetivo: la casa-museo del gran Sherlock Holmes, el famoso y peculiar detective creado por Arthur Conan Doyle para deleite de -millones?- personas, entre las que me incluyo.

La recreación de la vivienda es magnífica:

El coste de la visita es de 15 libras/pax y el horario de la visita es flexible, permitiendo que la vean todas aquellas personas -muchas- que aguantan estoicamente la larga cola. Puedes hacerte una foto con el «policía» de Scotland Yard que «custodia» el acceso, y pueden comprarse souvenirs en la tienda contigua, que -ésta sí- cierra a las 18h.

7. Harrods

Volvemos al metro en Baker Street Station, cogemos la línea Bakerloo hasta Piccadilly Circus, donde trasbordamos a línea Piccadilly hasta Knightsbridge. Hemos decidido anticipar a hoy, por tener tiempo disponible, la visita a Harrods:

por dentro es, sencilla y literalmente, extraordinario: grandioso en tamaño, en tiendas, en marcas, y, por encima de todo, en mareantes precios; valga como ejemplos: un (very) short vaquero de (nuestro) Balenciaga que -salvo error en el recuerdo- costaba unas 4000 libras, y había (hay) vestidos de muchos miles y varias decenas de miles de libras; un (big) televisor super equipado por 60000 libras, sí sesenta mil libras, unos 70000 €; un autógrafo de Gandhi -si resucitara, se moría directamente del susto/disgusto) por unas 40000 libras; y así sucesivamente.

El más joven del grupo compró una colonia Boss a precio medio normal y salimos de allí sintiéndonos muy pequeñitos y muy pobrecitos.

Posiblemente fuera esa la razón por la que decidimos buscar un buen restaurante donde cenar.

Volvimos en metro hasta Piccadilly Circus.

Finalmente nos decidimos por un japonés que se llama Benihana, en el 37 de Sackville Street  (www.benihana.co.uk), que seleccionamos por internet: no es barato, unas 85 libras/pax -por este precio, en nuestro País Vasco, se come más y mucho mejor, y se bebe muy buen vino, mucho mejor que el que bebimos; pero no tenemos lo que a continuación comentaré-, de calidad y buen servicio, pero mejorable para el precio que tiene, si bien ES UN VERDADERO ESPECTÁCULO. Lástima que no pueda meterse aquí el vídeo -por tamaño- que grabamos de la actuación, de la performance del chef que -afortunadamente- nos tocó en suerte (el que había justo frente a nosotros cuando ocupamos nuestra mesa era comedido y no hablaba). Por hacerse una idea: imagina hacer malabarismos con una espátula y la yema de un huevo -primero lanza el huevo al aire varias veces hasta que en un momento dado lo deja caer sobre el canto de la espátula, luego separa la yema con la espátula, sin tocar el huevo-, lanzándola (la yema de huevo) varias veces al aire y sin romperla; imagina también echarse por la espalda o hacia la espalda cuchillos o tenedores, una y otra vez; imagina lanzar al aire con la espátula un cuenco de arroz y encestarlo sobre su gorro de cocinero, para después hacer un gesto de cabeza y dejar caer el cuenco a la espátula; y así varias veces y con variantes, y con gran velocidad todo. No sé si lo he dicho ya: te lo hacen todo (comida y espectáculo) delante tuyo.

11022018

El domingo amaneció soleado, y muy frío, los lugares a visitar hoy (inicialmente también estaba prevista  la The British Library, pero no fuimos) eran:

  1. Torre de Londres

  2. Puente de la Torre de Londres

  3. Estación de King’s Cross

  4. Camden Town

Volveremos a coger el metro en Russell Square: línea Piccadilly, color morado, hasta King’s Cross St Pancras, haciendo transbordo a línea Northem, color negro, hasta London Bridge.

1. Torre de Londres

Saldremos de la estación de metro, London Bridge Station, atravesaremos el puente sobre el Támesis -ya divisando el Puente de la Torre de Londres sobre el río y la Torre de Londres a su izda- y seguiremos la orilla del río, dejando la City londinense a nuestra izda.

La Torre de Londres es una ciudadela-fortaleza, concebida como de uso militar para la defensa del principal acceso a Londres, es un grupo de edificios también llamado Palacio Real y Fortaleza de Su Majestad, sirvió en diferentes épocas como armería, casa de fieras, sede de la Royal Mint (casa real de moneda), oficina de registros públicos y tesorería, casa de las joyas de la Corona, y prisión (Ana Bolena e Isabel I antes de ser reina, estuvieron presas); horario de visita de 10h a 16h30, precio 28lib/pax, unos 32€, yo 22lib (>60a), unos 25€, total 106lib, unos 122€; hay ticket familiar de 4pax por 50lib, unos 57,5€, si bien es para matrimonio con dos hijos menores de 16 años. El acceso a la sala donde se resguardan las joyas de la Corona es blindado, con una enorme puerta metálica, y las joyas están protegidas por cristales blindados y alarmas. No se permiten hacer fotos.

Los fosos albergaron en su día una especie de zoo, desde que al rey de Francia se le ocurrió regalar al soberano inglés un elefante. Uno de los reyes ingleses utilizaba un enorme oso, encadenado -ver foto- para pescar en el Támesis -justo a la salida de la fortaleza-.

2. Puente de la Torre de Londres

Uno de los puentes más conocidos del mundo, donde puede subirse a la pasarela de cristal y disfrutar de sus vistas o esperar a que lo levanten para que pase algún barco; el horario de visita en esta época es de 9h30 a 17h y hay que pagar 12 libras/pax, unos 14€, pero yo (>60a) 8,20 libras, 9,5€, total 44,2lib, unos 51€.

Lo vemos desde fuera y desde abajo:

3. Estación de King’s Cross

Desandamos el camino, pero por la otra orilla del Támesis, para volver a coger el metro en London Bridge Station, línea Northern, color negro, hasta King’s Cross St Pancras con lo que nos evitaremos más de 6km andando. Nuestro objetivo es ver parte del escenario utilizado en las historias de Harry Potter, y en particular el andén-plataforma 9 y 3/4:

resulta un tanto frustrante, decepcionante: en medio de la estación, pero fuera de los andenes -que se entiende por pura logística-, en una pared cualquiera han puesto lo que se ve en la foto, y unas barandillas -como en una sucursal bancaria- donde la gente hace largas colas para que le permitan hacerse una foto, debiendo pagar por tal permiso unas 10 libras

4. Candem Town

Desde la estación de King’s Cross St Pancras, cogeremos la línea Northem, color negro, hasta metro Camden Town, evitando andar más de 2km, para llegar a lo que en su día fue la parte industrial de Londres, siendo ahora conocida por sus mercados, su turismo y su vida nocturna.

Ha sido una de las principales sorpresas de esta escapada: por su tamaño, originalidad, gran actividad, diversidad, una zona extraordinariamente vital y concurrida.

 

Volvemos al hotel cogiendo el metro en Camden Town línea Northem, color negro, hasta Leicester Square, haciendo transbordo a línea Piccadilly, color morado, para llegar a Russell Square.

Siendo nuestra última noche -por ahora- en Londres, queremos apurar y tomar algo en un pub: los latinos tenemos una idea del trasnoche más que diferente de la estos particulares hijos de la Gran Bretaña, todo está cerrado, aunque finalmente un buen samaritano nos encauza al Pub of London, grande, típico y tópico, con un horario un pelín más relajado, aunque apenas nos da tiempo a tomarnos una copa de despedida.

12022018

Nuestro último día en Londres -por ahora-.

La idea inicial era visitar Harrods y luego el Museo de Historia Natural. Y menos mal que anticipamos el primero el otro día porque anduvimos justos para ver este excepcional museo, toda vez que debíamos estar de nuevo en el hotel a las 13h para desplazarnos en el vehículo contratado hasta el aeropuerto.

Los jóvenes, nuestros hijos, se quedaron en la cama, ya que no estaban muy interesados en ver el museo (como sí lo estaban en poder haber salido la noche anterior de marcha, pero, afortunadamente, no se atrevieron).

Cogimos el metro en Russell Square Station línea Piccadilly hasta South Kensington

El Museo de Historia Natural es un magnífico edificio (y sigue cita directa de wikipedia) a veces llamado «catedral de la naturaleza», posee una variada colección con más de 70 millones de especímenes y objetos en colección, pertenecientes a varios campos de la historia natural. Las cinco colecciones más importantes son las correspondientes a las áreas de: botánicaentomologíamineralogíapaleontología y zoología.

Este museo es un centro de investigación de referencia a nivel mundial, especializado en taxonomía, identificación y conservación. Dada la antigüedad de la institución, muchas de las colecciones poseen un enorme valor tanto histórico como científico, por ejemplo, los especímenes reunidos por Charles Darwin. El museo es especialmente famoso por su exhibición de esqueletos de dinosaurios así como por lo ornamentado de su arquitectura.

la entrada es libre, las colas son kilométricas -en sentido literal-.

Y, volvemos para el hotel en metro, recuperamos al resto del grupo y nos desplazamos en el vehículo contratado hasta Heathrow. En el trayecto, el conductor nos ilustra -a preguntas nuestras- sobre salarios medios e impuestos de tráfico: unas 1300 libras, un os 1500 €, si bien los camareros tienen un salario por hora de unas 8 libras, unos 9 € -le hemos preguntado porque coincidimos con un chico de Bilbao que trabajaba de camarero en una franquicia y otro malagueño de botones de hotel-; en cuanto a impuestos, en Londres, además del equivalente al de circulación nuestro, pagan otro diario cada vez que entran en una denominada zona C, vigilada por cámaras; también nos comenta otro impuesto: el de ver televisión, unas 150 libras anuales.

Avión, campana y se acabó, hasta la próxima.