Italia Norte y Toscana

Viaje en autocaravana por el Norte y Centro (Toscana) de Italia en agosto y septiembre de 2014

Tras haber recorrido unos 4000 km, con unas 1000 fotografías en la maleta y con bastante menos dinero en la cartera, hemos vuelto al mundo real, aterrizando de sopetón desde lo alto de un maravilloso viaje por el norte y centro de Italia.

Hemos visitado, por este orden: LagoComo (Domaso), Verona y Venezia, en el norte, y Firenze, Siena, Montalcino, Montepulciano, Monteriggioni, SanGimignano, Volterra y Pisa, en Toscana, en el centro de Italia.

Dos semanas no dan para más, dejaremos para un futuro viaje la Italia romana y el Sur semianclado en el pasado, atractivo y bello como pocos lugares, en lo físico y en lo humano.

La monumentalidad italiana es única en tipo y cantidad, como también lo es el caos circulatorio (con excepciones, los italianos no entienden de cedaselpaso, rayascontinuas, carriles, rotondas y distanciasdeseguridad) y la habitual sensación de aglomeración humana.
De igual manera, Venecia no tiene parangón en parte alguna, por mucho intento pretendido con Brujas, en Bélgica, o con Brantôme, en Francia.
Por otra parte, la zona del Lago Como es similar a Suiza, no en vano están muy próximas (78 km) geográficamente.
De igual manera, la Toscana tiene muchas coincidencias con La Dordogne francesa, en paisajes y en los pueblitos y bastidas encaramados a altas y pronunciadas colinas, y también algún punto en común con zonas de La Rioja española, en paisajes poblados de viñedos y olivos, coincidentes a su vez con el Périgord/Dordogne francés.

Italia es un maravilloso, interesante e intenso país variopinto, y muy mediterráneo. Bastante parecido a España, incluso perfectamente comparables en regiones y gentes si dividimos ambos en norte/centro/sur.
Merece la pena ir, y volver, cosa que haremos.
Merece la pena conocerlo, recorrerlo, y disfrutarlo, y, a veces, sufrirlo.

Empezamos el viaje el 25 de agosto y lo acabamos el 7 de septiembre.
Tras hacer escala en Narbonne y cerca de Nice, en Francia, enfilamos hacia el norte dirección Suiza y llegamos el 27 a Domaso, en el Lago Como, al norte de Italia más allá de Torino y Milano, donde nos quedamos dos días porque el sitio lo requiere y merece. De allí, cruzando Italia de izquierda a derecha, fuimos a Venezia, con parada técnico-romántica en Verona para ver el balcón de Giulietta (Romeo tiene poco que decir en este asunto; todavía recuerdo cómo en el álbum de mi boda, que afortunadamente no conservo, aparecía por vez primera en la página 15), donde, cómo no, permanecimos otros dos días, que hubiéramos querido poder alargar a uno o dos más. Nos despedimos con mucha pena de Venezia y empezamos a bajar hacia el centro de Italia, llegando a Firenze, monumental y cosmopolita donde las haya, donde también estuvimos dos días. Y de la ciudad del David de Michellangelo, a uno de los principales objetivos del viaje: La Toscana, con primera parada en Siena. Merece el viaje por sí sola. Recorrerla en moto, disfrutar de sus paisajes, de sus pueblitos medievales fortificados, de sus vinos (Brunello, de Montalcino, Nobile, de Montepulciano, Vernaccia, de San Gimignano) y sus quesos (Pecorino, de Volterra), es una auténtica delicia. Siena, Montepulciano, Montalcino, Monteriggioni, San Gimignano y Volterra (y varios más que no pudimos ver, como Pitigliano), qué maravilla!!! Auténtico!! Dos días después volvíamos hacia el norte, acabando nuestro viaje en Pisa, y camino de vuelta a casa.

La primera noche pernoctamos en el  Camping Soleil d’Oc de Narbonne Plage (163): N 43° 08′ 41”, E 03° 08′ 30”; junto a Narbonne y a 75 km después de Carcassonne; abierto del 01/04 al 15/10, que admite cheques de  Camping Check  del 01/04 al 12/07 y del 23/08 al 15/10; camping con playa a 500m y wifi de pago en todo el camping.
El camping es muy normalito, pero viene muy bien de paso y tiene una playa interminable de profunda, tanto que practican allí el deporte que se hace con coches arrastrados por velas como si fueran barcos, y que se conocen como carros o karts a vela. Al amanecer, la playa es inmensa y desierta. El resto del día está atestada de gente, que se apiñan tras haber sufrido colas kilométricas para llegar allí por carretera estrecha y llena de curvas.
La idea inicial era visitar, de nuevo, Carcassonne, pero no hubo tiempo. Es una ciudad preciosa y llena de encanto, que ya visitamos y disfrutamos en una anterior tournée por el País Cathare.

La siguiente pernoctamos en el Camping Domaine de la Bergerie de Vence (201): N 43° 42′ 43”, E 07° 05′ 25”; a 25 km antes de Nice; abierto del 25/03 al 15/10, que admite cheques de  Camping Check  del 25/03 al 20/06 y del 20/08 al 15/10; camping con playa a 20km, rio a 6km, y wifi de pago en zona recepción.
Nos costó llegar porque accedimos por el lado peor posible, cuestas y curvas pronunciadas en una carretera estrecha. Es mejor llegar por Saint Paul de Vence.
El camping está genial, escondido en un bosque en la montaña, ambientado e integrado en plena naturaleza, un agradable descubrimiento. Tal fue así que de buena gana nos hubiésemos quedado un par de días más. Es un camping ideal para disfrutar de la naturaleza y relajarte plenamente.

Había intención de desplazarse a Nice, Saint Tropez o Cannes, con la moto, pero tras dos días de tráfico muy intenso y el recorrido hasta el camping, y lo agradable del propio camping, nos hizo cambiar de intención y quedarnos disfrutando del sitio y de su piscina.

LagoComo

Entramos en Italia el 27 de agosto, cumpleaños de un servidor, y llegamos al LagoComo tras un viaje incómodo y relativamente largo, no por los kilómetros sino por el tiempo tardado a causa de las interminables cuestas de subida y túneles, amén de un tráfico intenso.

Pernoctamos dos noches en el  Camping Le Vele de Domaso  (no cheques), de La Lombardía italiana, al norte y ya cerca de Suiza por Saint Moritz; N 46° 09′ 16”, E 9° 20′ 13”; abierto del 30/03 al 30/10, que NO admite cheques, 35€/noche en esta época (43€ en alta); camping pegado al LagoComo, con playa, y wifi de pago.
El camping está muy bien, aunque es pequeño y las parcelas son pequeñas, lo cual provoca sensación de amontonamiento y cierto agobio.
El entorno es una maravilla: precioso lago rodeado de altas montañas, Los Alpes, con grupos de patos y cisnes, y con mucha actividad deportiva de todo tipo: surf, surf de pie, windsurf, canoa, esquí acuático, vela, motos agua, y pequeños cruceros.
Hay playa de hierba y la entrada al agua es complicada por la gran cantidad de piedras, afortunadamente redondeadas, existente en el lecho. De todas maneras, tanto mi perra como yo mismo nos bañamos muy agusto. Comprobamos ambos que ella no era bien recibida por los cisnes, sobre todo por una mamá cisne que estaba criando dos polluelos.
En este camping nos percatamos de una constante que se iba a repetir a lo largo de todo el viaje: la mitad o más de la gente que nos rodeaba eran alemanes.

El precioso entorno en que nos encontrábamos, junto con la acumulación de kilómetros y, sobre todo, el difícil recorrido desde Nice hasta Domaso, con interminables cuestas y túneles ya citados, desechó la idea inicial de desplazarnos en moto a los pueblitos de la zona: Como y Bellagio fundamentalmente.
Lo que si hicimos es dar un paseo en bicicleta por la orilla del lago, y sentarnos en una de las agradables terrazas.

Además de pasear en bicicleta o andando por la orilla del lago, es muy gratificante y placentero disfrutar del amanecer, sobre todo, y del ocaso en su orilla. Ver aparecer el sol en lo alto de los Alpes y reflejarse en las aguas tranquilas de este precioso lago es un momento mágico.

Aunque resulte difícil de creer, no llegué a tener constancia de la existencia del LagoComo a partir de George Clooney. Lo digo porque cada vez que hemos comentado con conocidos que estábamos o habíamos estado en el LagoComo, la respuesta siempre era del mismo tenor: “ya, donde tiene una casa G.C.” Me enteré de tal circunstancia con el primer comentario que recibimos. Luego ya me he enterado que en estos mismos días estaba en su casa de aquí con su novia, que el domingo 7 de septiembre estaban en Firenze en una cena de gala por el 500 aniversario del Palazzo Vecchio, y que anunciaba su próxima boda en dos semanas, en Venezia.

Enfin. En mi pueblo suelen decir “con dineros, caramelos”, y el LagoComo, sus pueblitos, sus mansiones al borde del lago con embarcadero propio, constituyen un delicioso caramelo.
Posteriormente, gracias a la Wikipedia, he podido saber que en realidad tiene dos villas, en Laglio, cerca de Como: Villa Oleandra y Villa Margherita.

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Verona

De camino a Venezia, paramos en Verona, la ciudad de los amantes (no de Teruel) Romeo y Giulietta.
Aparcamos en el Area Servicio de Verona (296): N 45° 25′ 59”, E 10° 58′ 44”; abierta todo el año, de pago (sacas una ficha al entrar y luego pagas en una especie de cajero según el tiempo trascurrido, no es barata), con pernocta, y con todos los servicios.
Esta cerca del centro, a unos 15-20′ andando, todo recto.
De camino al centro, puede verse el Castelvecchio, el Duomo, y la Piazza Signori, y, sobre todo, en la vital Piazza Bra, la Arena de Verona, el coliseo de esta pequeña ciudad, donde nació el compositor Salieri,  sempiterno enemigo de Mozart, donde este verano ha habido un ciclo de ópera con participación de nuestro Plácido Domingo, a la que casi todo el mundo acude para ver la casa de Giulietta, y más en concreto su balcón desde donde suspiraba (gracias a Shakespeare) por y con su Romeo. Confieso que nosotros también pusimos nuestro candado, manuscrito y sellado, en la puerta enrrejada donde siempre cabe, sorprendentemente, un candado más.

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Venezia

Resultó curioso llegar a Venezia y comprobar cómo nos íbamos alejando más y más de ella para bordear la laguna y situarnos justo enfrente al otro lado de la misma, aunque a unos 5 km en vaporetto.

Pernoctamos, dos días, en el  Campeggio Miramare  de Punta Sabbione, pasado Jésolo y Cavallino Treporti: N 45° 11′ 25”, E 12° 18′ 13”; a 800m del embarcadero de los vaporetto a Venecia, a 5 km frente a Venezia; abierto del 17/04 al 22/09, unos 25€/noche en esta época.
Es uno de los pocos campings de la zona de Venecia que admite perros, de hecho existe una lista de ellos (campings); además, tiene una gran campa con césped para poder pasear a los perros. Tiene autobús gratuito a la playa y al vaporetto de Punta Sabbione para desplazarte a Venecia en una media hora. Hay vaporetto casi todo el día y puedes sacar una tarjeta, Venezia Única, que, por 20€ cada uno, te permite durante dos días utilizar los vaporetto a Venezia y por Venezia, Gran Canal e islas de Murano y Burano, sin límite. Fácil y cómodo, y muy agradable.
Sólo un pero, los barquitos que se mueven por el Gran Canal se parecen muy mucho a los autobuses y trenes de la India, por poner un ejemplo visual adecuado.
Y otro pero, los precios de las góndolas son prohibitivos (80€ media hora).
Y uno más: un café expresso y un botellín de agua en la Piazza San Marco cuesta 12€. Para que luego digan que San Sebastián, vg, es cara.
Otro más: los mosquitos; prevenir y tratar, no es cosa de bromear con ellos.
Bueno, el último. Hay dos corrientes de opinión en Venezia: una en cuanto a limitar el tamaño de los barcos que entran en la laguna, otra en cuanto a limitar el número de visitantes. Las entiendo, perfectamente, y las comparto, la segunda sin querer.
Por lo demás, Venezia es UNICA, de verdad de la buena: su laguna, sus embarcaderos, sus pontes, sus canale, sus piazzas y piazzale, sus callejuelas, sus terrazas, amén del Palazzo Ducale, San Marco, Gran Canal, Ponte Rialto, toda ella en conjunto elimina cualquier posibilidad de comparación.
Acercarse a Venezia atravesando la laguna desde el Lido es una sensación indescriptible e inigualable, alejarse de Venecia hacia el Lido, también, pero muy diferente, tanto que casi duele.

Como casi siempre, y desde luego siempre que se puede, visitamos Venezia de día y de noche. Es un hecho cierto que cada lugar y cada ciudad cambian mucho de día y de noche. En Venezia se cumple al máximo. Recorrer sus piazzas, sus piazzettas, sus callejuelas, sus pontes, por la noche es un espectáculo incomparable. Afortunadamente, hay señalizaciones suficientes para no perderse.
Disfrutamos, además, de una estupenda y toscana cena en una terracita en la misma orilla de uno de los canales, cerca de la Piazzale Roma, en la zona de Rialto.

El centro histórico de Venezia está declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, como no podía ser menos. Está conformada por un archipiélago de 118 islas, unidas entre si por 455 puentes con 150 canales.

La Basílica de San Marco, que en su forma actual data del s.XI, es una obra maestra de la arquitectura bizantina, acompañada por su esbelto y separado Campanile (tal y como ocurre en otras ciudades italianas), lo primero que se distingue cuando te acercas a Venezia.

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Firenze

Pernoctamos en un Area Servicio de Florencia, en Vía Michele Mercanti: N 43° 47′ 42,22”, E 11° 14′ 51,65”; desplazándonos al centro con el autobús de la línea 4, fácil, cómodo y barato, y con nuestra perra; abierta todo el año de pago (12€), con pernocta, y con todos los servicios. El área no está muy bien, pero sirve perfectamente. Tener el bus en la misma puerta y que te deje a 5′ del Duomo, ayuda.

Una de las cosas buenas que tiene Florencia es que, a pesar de su tamaño, la zona monumental está muy concentrada y puedes recorrerla siguiendo un itinerario consecutivo: Santa Crocce, Santa Mª Fiore, Baptisterio, Palazzo Bargello, Piazza della Signoria, Gallería Uffizi, Ponte Vecchio y Palazzo Pitti y sus giardini Boboli. Es un conjunto magnífico.

Las impresiones y sensaciones obtenidas en Florencia son contradictorias, buenas y malas, y ni buenas ni malas.
Gran ciudad, cosmopolita, muy viva, mucho comercio, alto nivel, monumental, antigua y moderna, con varios edificios representativos en obras por reformas y mantenimiento.
La primera impresión del Duomo fue la de un grandioso escenario de cartón piedra, una descomunal maqueta. Nada que ver con las catedrales españolas y francesas, y no sólo por no ser gótica. Por fuera es muy rica en adornos y policromados. Por dentro es tremendamente austera y desnuda. La cúpula central es extraordinaria, por fuera y por dentro.
El Baptisterio estaba forrado (literalmente) por reformas, aunque podían verse las magníficas puertas labradas en bronce.
El conjunto alrededor de la Piazza della Signoria es importante, muy representativo y precioso: la propia piazza, la fuente de Neptuno, con él mismo en el centro, la escultural escultura (copia) del David de Michellangelo, el bello (por fuera y por dentro) Palazzo Vecchio, que acaba de cumplir 500 años de nada y resulta incomprensible que el Conde Médici lo sustituyese por el Pitti, la Gallería dei Uffizi, el Arno, el Ponte Vecchio, atestado de joyerías con sus antiguas y superprotegidas cancelas, y el “ruso” Palazzo Pitti con sus giardini Bóboli.

Firenze tiene sus orígenes en tiempos de los romanos, a.C., quienes la llamaron Florentia, es decir florecimiento, reflejando claramente su evolución a lo largo de su larga y productiva historia, que alcanzó su máximo esplendor con los Médici. Llegó a ser capital de Italia entre 1865 y 1871.

Aquí se originó el Renacimiento, en el s. XIV, siendo considerada cuna mundial del arte (escritores como Dante, Da Vinci, Boccaccio,..; pintores como Miguel Angel, Rafael, Da Vinci, Giotto, Botticelli,…) y la arquitectura (escultores y arquitectos como Miguel Angel, Da Vinci, Giotto,..). Buena muestra de ello la constituye la Basilica de Santa María di Fiore, con su espectacular cúpula, de Brunelleschi, revolucionaria (45m de diámetro, a 100m) en su época y referencia en adelante.

Su monumental centro histórico fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, destacando, además del Duomo y del Baptisterio, la Piazza della Signoria y su espectacular conjunto.

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Siena

Siena es una ciudad preciosa, deliciosa, vital, monumental, tradicional, un encanto. Su centro histórico fue declarado Patrimonio de la Humanidad por representar de forma extraordinaria la ciudad medieval.
En su centro neurálgico, la Piazza Il Campo, se reúnen dos veces al año (2 de julio y 16 de agosto) los sieneses para pelear por el prestigio que supone enarbolar en la sede de su contrada (barrio o distrito) un sencillo paño pintado denominado il palio, por el que luchan casi desde que nacen y mientras les queden fuerzas. Y así desde la Edad Media.
Las contradas se distinguen por colores. Así, La Selva, verde y naranja, El Pez, azul y blanco, etc. La pertenencia a una contrada se sigue por tradición familiar, “bautizando” a los recién nacidos en la fuente de la contrada. Otro ritual de pertenencia es la cena multitudinaria que celebra cada contrada la noche anterior a la carrera.
Il Campo dibuja en su interior enladrillado 9 triángulos en los que se arremolinan los integrantes de cada distrito (aunque en realidad hay 17 contradas) que empujarán sin desmayo al jinete y caballo que les representa, con sus colores y sin más compostura que las bridas y un manto. La intensa y concentrada pasión que despliegan es incluso superior a la que los italianos, o españoles, sienten por el fútbol.
Dicen que en Il Campo, en la carrera/batalla de Il Palio, llegan a juntarse alrededor de 50000 personas (se me antojan muchas para la plaza, pero si lo dicen…).

Nos instalamos en el Campeggio Colleverde Siena ,  en la Strada di Scacciapensieri nº 47, N 43º 20′ 13″ E 11º 19′ 53″, donde pernoctamos dos noches, sirviéndonos de base para visitar la Toscana en moto, lo cua es altamente placentero y recomendable.

El camping es normalito, y la zona de las autocaravanas tiene suelo de piedrilla, donde no puedes clavar ni el toldo ni nada, siendo más bien un parking con árboles. Para desplazarse a Siena hay un autobús a escasos metros de la entrada del camping. Pagamos 35,5€ por noche, un poco caro para el camping en cuestión. Pero la opción era un área de servicio a la entrada de Siena, entre dos carreteras muy concurridas, adonde acudimos primero, cuyo precio, en un simple parking totalmente abierto y sin servicio alguno, era de 20€.

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Montalcino

O monte de las encinas, es un pueblo toscano famoso por su gran vino: Brunello di Montalcino. No faltó ocasión de adquirir y placer de degustar.

Tuvimos el buen gusto de comer en la Enoteca Ostería Osticcio, en vía Matteotti, 23,  http://www.osticcio.it/ , además de buena comida y buen servicio, tienen un buen museo del vino, donde adquirir deliciosos caldos como el brunello.

Habitado desde tiempos de los etruscos, e importante en la Edad Media al estar en el camino de la Vía Francígena, que unía Francia y Florencia, hoy es un pueblo que vive del turismo, sobre todo gracias al brunello.

Destacan sus murallas medievales, su Fortezza, y el Palazzo Comunale, sede del ayuntamiento.

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Montepulciano

Enclave medieval de callejuelas estrechas y retorcidas, con una calle principal más que larga, donde destacan su ayuntamiento, que recuerda claramente al Palazzio Vecchio florentino, dentro de una elegante y acogedora piazza, la Catedral de Santa María Assunta y el Santuario de San Biaggio, fuera del pueblo y avistable desde arriba.

El pueblo está lleno de bodegas, antiguas y más modernas, donde se expone, degusta y vende su joya vinícola: il Nobile di Montepulciano.

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Monteriggioni

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SanGimignano

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Volterra

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Pisa

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y, se acabó……

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